En un mercado tan competitivo,
la imagen es un factor determinate de diferenciación
y posicionamiento.
En la actualidad las empresas experimentan profundos y veloces
cambios en sus estructuras internas, sus productos y servicios.
Dicha evolución debe ser también trasladada a su
propia imagen, posibilitando de este modo la
transmisión de dichos cambios y posicionamiento a sus sectores
de influencia.
Al igual
que los individuos, la empresa precisa de una Imagen Corporativa,
con la que transmitirá quién es, qué es,
qué hace y cómo lo hace. El diseño coordinado
de los diferentes agentes de comunicación, hará
que la imagen sea correctamente transmitida al auditorio deseado.
La construcción de una imagen conlleva una optimización
de recursos, dado que tanto los envases, como la publicidad, los
uniformes, el mobiliario y la papelería, son elementos
necesarios de todos modos para el funcionamiento de la empresa.
Al transformarlos a su vez en agentes de comunicación,
éstos rentabilizan al máximo las inversiones necesarias.